domingo, 22 de marzo de 2009

Hipatia de Alejandría

En mi última entrada comenté algo de filosofía alejandrina tardía. Hoy quiero hablaros de una de sus más singulares representantes, Hipatia, y de la magnífica película que sobre su vida estrenará en septiembre nuestro director Alejandro Amenábar.

En el tepidario, Lawrence Alma-Tadema (1881)

Hipatia nació hacia 355 en Alejandría en una ambiente refinado y culto. Hija de Teón de Alejandría, destacado astrónomo y matemático griego, Hipatia prolongó el interés paterno por la ciencia. Siguió también cursos de filosofía en la Escuela de Alejandría, adhiriéndose a la corriente neoplatónica entonces en boga. Leyó intensamente las Enéadas de Plotino, aunque se alejó de la vertiente mística de este. Estudiante en Atenas y Roma, maestra en las artes oratorias, experta astrónoma, Hipatia se convirtió hacia 400 en escolarca de la Escuela de Alejandría, y decidió consagrarse a la enseñanza de la filosofía.

Por aquel entonces, la Biblioteca de Alejandría estaba ruinosa, y su biblioteca hija, el Serapeum, había sido destruida también por orden del emperador cristiano Teodosio, cuya intolerancia alcanzó de igual modo a la clausura de los Juegos Olímpicos (393) o al fin de los Misterios de Eleusis (396). Hipatia daba sus clases en su propia casa, acogiendo por igual a discípulos cristianos (Sinesio de Cirene, obispo de Ptolemaida) como paganos (Orestes, futuro prefecto imperial de Egipto).


Hipatia, Charles William Mitchell (1885)


El Edicto de Tesalónica (380) había complicado las cosas. Por este edicto Teodosio convertía al cristianismo de Nicea en ortodoxia para todo el imperio, y declaraba proscritas cualesquiera otras formas de religiosidad, incluidas las variantes cristianas, muy numerosas por cierto, que pasaron a ser consideradas heréticas. Un triste fruto de este edicto fue la orden, largamente anhelada por Teófilo, patriarca de Alejandría, de destruir el Serapeum, templo de la cultura pagana y del que antes hablé. El panorama para Hipatia y los suyos se ponía cada vez más negro. En este contexto, surge una feroz lucha de poder entre Orestes, el antiguo alumno de Hipatia, y ahora prefecto del poder imperial en Egipto, y el nuevo y fanático patriarca, Cirilo de Alejandría. Este buscó imponer su ley a toda costa con persecuciones antijudías. Orestes protestó ante el emperador pero no obtuvo respuesta: Cirilo se rearmó con quinientos monjes del Desierto de Nitria. Uno de ellos, Amonio, hirió de una pedrada en la cabeza a Orestes y fue ejecutado. Cirilo lo enterró tributándole honores de mártir.


Fotografía de la actriz Mary Anderson como Hipatia


La respuesta cristiana no se hizo esperar: la turba se abalanzó sobre el carruaje de Hipatia (que contaba unos 60 años) a la que desnudaron, arrastraron y golpearon con tejas hasta descuartizarla. Pasearon luego sus restos triunfalmente por toda la ciudad y finalmente los quemaron.

Nuestro cineasta Alejandro Amenábar ha acabado de rodar en Malta la superproducción Ágora sobre la vida de esta científica y filósofa con Rachel Weisz en el papel estelar. La reconstrucción de Alejandría es espectacular, al igual que la banda sonora. La película, de la que aquí avanzo el tráiler, redime de algún modo el olvido injusto al que ha sido sometida una de las últimas luminarias del mundo pagano.